Cuando la falta de emoción mata lo que podría haber sido

Vivimos en una época extraña.

Nunca fue tan fácil hablar con alguien y, al mismo tiempo, nunca fue tan difícil sentir una conexión real.

Muchas personas dicen querer amor, compañía, estabilidad o alguien con quien compartir la vida. Pero luego, en la práctica, su forma de comunicarse transmite exactamente lo contrario: distancia, frialdad e indiferencia.

No hablo de responder rápido o lento. Todos trabajamos, todos tenemos problemas y responsabilidades. Hablo de algo mucho más simple: la emoción.

Porque una relación no se construye solamente viendo a alguien una vez cada cierto tiempo. Una relación empieza mucho antes, en los pequeños gestos:
preguntar cómo fue el día,
interesarse por lo que siente la otra persona,
recordar detalles,
mantener una continuidad,
hacer sentir al otro que existe también cuando no está delante.

Y ahí es donde muchas historias mueren antes de empezar.

Hay personas que desean amor, pero comunican como si todo les diera igual. Personas que quieren una relación, pero responden como si hablar contigo fuera una tarea. Personas que dicen “poco a poco”, cuando en realidad lo que transmiten es “sin implicación”.

Y el problema es que el deseo humano necesita emoción para crecer.

No hablo solo de pasión física. Hablo de ilusión.
De ganas de escuchar a alguien.
De sonreír cuando llega un mensaje.
De sentir curiosidad.
De construir algo entre dos personas.

Porque el silencio constante, la frialdad y la falta de iniciativa terminan apagando incluso a quien llegó con interés sincero.

A veces no hace falta una gran pelea para destruir una posible historia.
Basta con no alimentar nunca el fuego.

Y quizá ahí esté una de las grandes tragedias modernas:
personas que sí querían algo bonito… pero que, por miedo, cansancio o costumbre, terminaron comunicándose de una manera tan fría que mataron aquello mismo que estaban buscando.















 

Comentarios

Entradas populares de este blog

UN SER ESPIRITUAL Y UNIVERSAL

LA SOLEDAD DEL ALMA COMPARTIDA, ¡¡¡ A veces no eres correspondido !!!