Cuando la falta de emoción mata lo que podría haber sido Vivimos en una época extraña. Nunca fue tan fácil hablar con alguien y, al mismo tiempo, nunca fue tan difícil sentir una conexión real. Muchas personas dicen querer amor, compañía, estabilidad o alguien con quien compartir la vida. Pero luego, en la práctica, su forma de comunicarse transmite exactamente lo contrario: distancia, frialdad e indiferencia. No hablo de responder rápido o lento. Todos trabajamos, todos tenemos problemas y responsabilidades. Hablo de algo mucho más simple: la emoción. Porque una relación no se construye solamente viendo a alguien una vez cada cierto tiempo. Una relación empieza mucho antes, en los pequeños gestos: preguntar cómo fue el día, interesarse por lo que siente la otra persona, recordar detalles, mantener una continuidad, hacer sentir al otro que existe también cuando no está delante. Y ahí es donde muchas historias mueren antes de empezar. Hay personas que desean amor, pero comunican como si...