LA SOLEDAD DEL ALMA COMPARTIDA A veces no eres correspondido, Aunque lo des todo . Cuando darlo todo no es el problema Vivimos en una época donde sentir profundamente parece un defecto. Donde preocuparse, cuidar, estar presente o invertir tiempo en alguien se interpreta como debilidad, intensidad excesiva o falta de control emocional. Sin embargo, la verdadera pregunta no es por qué sentimos tanto, sino por qué nos hemos acostumbrado a recibir tan poco. Hay personas que aman desde la entrega, desde la escucha, desde la constancia. Personas que no escatiman en palabras, en apoyo ni en presencia. Y, aun así, muchas veces reciben respuestas frías, silencios largos o migajas emocionales. Entonces llega la duda: ¿seré yo el problema? La respuesta, aunque incómoda, suele ser otra: no todos los entornos saben sostener lo que uno es capaz de dar. No es intensidad, es falta de reciprocidad Durante años se nos ha repetido que debemos “bajar el nivel”, “no implicarnos...
Comentarios
Publicar un comentario